martes, 24 de junio de 2008

Cáncer de piel y comportamientos de riesgo


No importa si te tumbas al sol en la playa o en la piscina, si te deslizas sobre una fina capa de nieve o simplemente estás paseando a tu perro, los rayos ultravioletas pueden dañar tu piel. Un nuevo estudio sobre comportamiento muestra las actitudes de riesgo que pueden aumentar la frecuencia del cáncer de piel al incrementar la exposición a los rayos ultravioletas.

36603425_270a8469eb.jpgEstos comportamientos incluyen uso poco frecuente de ropa que nos protege de los rayos solares, permanecer al sol más que en la sombra, uso infrecuente de protectores solares de factor 15 o superior, uso de máquinas bronceadoras como lámparas o camillas de ultravioletas, y quemarse la piel año tras año en verano, por ejemplo.

El cáncer de piel (incluyendo todos los subtipos) es el más común de los cánceres en países como Estados Unidos, y la incidencia aumenta cada temporada. El factor hereditario juega un importante papel en el riesgo de desarrollo de esta enfermedad. Por ejemplo, un retrato típico de alguien con elevado riesgo de cáncer de piel sería un rubio natural o pelirrojo con la piel tan blanca que no se pone moreno, sino que se quema directamente. El melanoma en particular es conocido por aparecer en varias generaciones de la misma familia.

Pero la sobreexposición a la luz ultravioleta (que podemos controlar) es el factor que más aumenta el riesgo y el más fácilmente modificable. Los investigadores encontraron que los adultos jóvenes eran los que más participaban de estos comportamientos. El prototipo es hombre, caucasiano, fumador, consumidor de altas cantidades de alcohol y con piel no demasiado sensible al sol, lo que le predispone más aún a los comportamientos de riesgo.

La educación para la salud en materia de promoción y prevención son las armas más eficaces en cuanto a la modificación de estos factores y comportamientos. Desde los organismos oficiales se hace hincapié en seguir las recomendaciones para evitar la enfermedad. Son éstas:

-Llevar ropa protectora como sombreros o gorras que proporcionen protección a cara, cuello y escote.
-Evitar la exposición solar durante las horas de máximo calor, que suelen coincidir con el mediodía.
-Buscar la sombra en caso de no tener más remedio que salir en las horas antes citadas.
-Usar cremas con factor de protección solar elevado (superior a 15).
-Evitar el bronceado de pantallas o lámparas ultravioletas, sobre todo durante tiempos prolongados y sin protección ocular.